¿Es normal lo que siento?

     El duelo es un proceso normal, no es una enfermedad. Es un proceso de adaptación a una nueva realidad, y es un proceso único e intransferible.

      El duelo es universal. En todas las culturas existen ritos y ceremonias que ayudan a afrontar la pérdida pero el sentimiento del duelo es personal, es de cada uno de nosotros. A veces el dolor que se siente es tan intenso que nos preguntamos si vamos a ser capaces de soportarlo y se pueden producir sentimientos, pensamientos y conductas difíciles de entender. A pesar de lo extrañas que puedan ser son reacciones adaptativas.

En el duelo se pueden presentar diferentes manifestaciones. Algunas reacciones o síntomas son:

Físicas: alteraciones de sueño, falta de energía y agotamiento, quejas somáticas, nudo en la garganta, opresión el pecho, pérdida de apetito…

Pensamientos: pensamientos obsesivos sobre el fallecido, autoreproches, indefensión, desesperanza, baja autoestima, sensación de irrealidad, problemas de memoria y de concentración, confusión…

Emocionales: desesperación, ansiedad, culpa, tristeza, enfado, rabia, soledad, miedo…

Conductas: agitación, llanto, aislarse, evitar lugares que recuerden al fallecido, no mostrar interés por el entorno, dejar de comer, alteración del sueño, mantenerse ocupado todo el rato…

Espirituales: cuestionarse valores y creencias personales, pérdida o ganancia de la fe, búsqueda de sentido…

      Cada uno siente y muestra su dolor de una manera diferente, por esto, las reacciones pueden variar de unas personas a otras.  Se necesita tiempo para elaborar este dolor, no hay atajos, y aunque no podemos hacerlo desaparecer, si podemos, poco a  poco, transformarlo en un recuerdo que nos permita continuar con la vida